Lo que impide ser mejores padre y madre no es el sistema, ni el dinero, ni el congreso. El mayor obstáculo hacia la crianza respetuosa es la propia historia, los golpes de la abuela o abuelo, a tu madre o padre y de tu madre o padre a ti mismo. La indiferencia histórica hacia la infancia se alimenta de los sueños. Los buenos tratos comienzan en la mente, se reflejan en conductas y son los únicos realmente capaces de cambiar el mundo.
¡Un fuerte abrazo!
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